
Como estan empezando la semana? espero que bien..




Hace aproximadamente un año, dejábamos nuestros trabajos en Buenos Aires y nos largábamos a la aventura con mi compañero de ruta… decidimos recorrer la Patagonia Argentina y Chilena antes de emigrar para Europa. El llevaba su guitarra y yo, mi telar. Mi idea era especializarme
Mientras viajábamos por la costa el telar se negaba, me lo ponía difícil… Llegamos al Parque Nacional los Alerces, donde acampamos un par de días y lo rearme con colores tradicionales: negro, blanco y rojo. Viajamos a dedo hasta “El Bolsón” para mí el lugar más lindo y mágico de la
Patagonia, y nos instalamos por primera vez en todo el viaje, en una c
abañita cerca de la montaña…
No sé por qué? Pero esta vez comencé a tejer y mis manos tejían casi solas… termine la faja en tres días de constante trabajo y nunca más pude repetirlo…
En este lugar además de haber miles de artistas y artesanos bohemios, había una cooperativa de tejedoras mapuches… que son los indígenas que habitan la región y que es la técnica que yo estaba mejorando. Por supuesto esa semana fue una constante ir a tejer con estas mujeres...

… ellas hilaban sus madejas, tejían en telares enormes y mientras tomábamos mates y conversábamos.
Esta fajita viajo por todo el resto de nuestro viaje, por Cuyo, Chile, Londres, Córcega, Barcelona, Granada, Paris…y ahora finalmente se fue a vivir a Estocolmo, Suecia. Un hombre que tiene orígenes indígenas la ha comprado y en el momento en que me enteré, no pude evitar que se me cayeran las lágrimas… ahora ya tiene un nuevo dueño y mi lección ha sido saber que nunca debo abandonar esa técnica que tanta satisfacción me da.
